Ya no son invisibles: cómo reducir la brecha de datos de género en las emergencias humanitarias

Publicado por Pauline Omagwa • 24 de abril de 2026

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El 5 de marzo de 2026, HOT organizó un seminario web titulado «Ya no son invisibles: cómo cerrar la brecha de datos de género en las emergencias humanitarias». Contamos con la participación de Ana Cristína João Manuel, directora de INGD; Verónica Chico, coordinadora técnica de proyectos de HOT en Mozambique; y Pilar Pacheco, responsable sénior de programas de la Fundación Gates, en un evento moderado por Omowonuola Akintola (Ola), de HOT.

¿Por qué se pierde el conocimiento de las mujeres cuando se producen catástrofes?

En enero y febrero de 2026, las inundaciones que afectaron a cuatro cuencas fluviales de Mozambique —el Búzi, el Limpopo, el Incomati y el Umbeluzi— afectaron a unas 720 000 personas. La mayoría eran mujeres y niños. Pero aquí está el problema: recopilar datos para comprender a qué se enfrentaban específicamente las mujeres y las niñas y qué necesitaban era casi imposible.

El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres lo deja claro: la gestión del riesgo de desastres debe basarse en datos desglosados por sexo, edad y discapacidad. El Equipo Humanitario de OpenStreetMap (HOT) trabaja en este sentido mediante la cartografía comunitaria.

El 5 de marzo de 2026, HOT organizó un seminario web titulado «Ya no son invisibles: cómo reducir la brecha de datos de género en las emergencias humanitarias». Contamos con la participación de Ana Cristína João Manuel, directora de INGD; Verónica Chico, coordinadora técnica de proyectos de HOT en Mozambique; y Pilar Pacheco, responsable sénior de programas de respuesta a emergencias de la Fundación Gates.

Las causas de la falta de datos

Las tres ponentes señalaron que los sistemas de datos de emergencia fallan a las mujeres de formas concretas y recurrentes. La mayoría de las veces, las aportaciones de las mujeres no se incluyen en los datos cartográficos. Son ellas quienes pueden decir exactamente qué bomba de agua se averió durante la última tormenta o qué refugio «seguro» está en realidad demasiado abarrotado para dormir en él. Pero, como no son ellas a quienes se entrevista ni quienes realizan el análisis de datos, la mayor parte de este conocimiento local no se incorpora a los sistemas. En situaciones de emergencia, es posible que no se sigan los procesos. Los sistemas nacionales cuentan con disposiciones para recopilar datos por género, edad y situación de discapacidad. Cuando la emergencia alcanza su punto álgido, esas disposiciones son lo primero que se deja de lado. Los recopiladores de datos son pocos, se ven tironeados en muchas direcciones y trabajan contra reloj. Los financiadores determinan qué se mide. Las organizaciones recopilan lo que los financiadores exigen. Cuando no se exigen datos de género, estos no se recopilan.

Flooded Mozambique

Vista aérea de las inundaciones en Mozambique, enero de 2026. | Foto: INGD

La perspectiva desde Mozambique

Ana Cristína João Manuel dirige el Centro Nacional de Operaciones de Emergencia de Mozambique. Cuando se produce una catástrofe, su centro coordina toda la respuesta. Se encarga de vigilar los riesgos y gestionar los datos de los que depende la preparación, lo que incluye analizar tendencias e identificar a las poblaciones vulnerables para mejorar las estrategias de respuesta futuras.

«Somos conscientes de que la desagregación de datos en nuestro sistema sigue siendo un reto. Es una tarea en la que hemos estado trabajando continuamente, pero aún no hemos alcanzado el nivel que nos gustaría para poder ofrecer información totalmente desagregada a todas las partes interesadas y a quienes necesitan datos detallados para respaldar la planificación y la toma de decisiones». — Ana Cristína João Manuel, directora del Centro Nacional de Operaciones de Emergencia, INGD

En Mozambique, los datos recorren un largo camino antes de llegar al centro nacional. El proceso comienza en los comités locales de gestión del riesgo de desastres a nivel comunitario. Desde allí, pasan al distrito, luego a la provincia y, finalmente, al centro nacional para su consolidación. En cada etapa, alguien debe validarlos y transmitirlos, garantizando que la información sea precisa y pertinente para el siguiente nivel de gestión.

Ana señaló que, a nivel comunitario, hay muy poca gente presente. Durante una emergencia, esas mismas personas se encargan de todo lo demás, como coordinar las labores de rescate, distribuir suministros y prestar asistencia inmediata a las personas afectadas. La formación que reciben los comités locales de gestión del riesgo de desastres abarca la recopilación de datos desglosados por género, edad y discapacidad. Pero cuando se produce una inundación, lo que se comunica es lo que permite una respuesta más rápida. Para cuando la situación se calmó, la gente ya se había dispersado.

Cuando las mujeres trazan mapas, el mapa cambia. Verónica Chico coordina el trabajo de cartografía de HOT en Mozambique en el marco del proyecto «Fortalecimiento del procesamiento de datos abiertos y la cartografía para la resiliencia ante desastres». Durante la cartografía de los centros de acogida, las mujeres señalaron que tenían problemas de acceso al agua, que las instalaciones sanitarias no funcionaban correctamente y que el lugar estaba superpoblado, lo que planteaba graves dificultades a las familias. Estas son las realidades a las que se enfrentan las mujeres cada día durante una crisis.

Cuando las mujeres participan en la cartografía: Verónica analiza cómo la inclusión de las perspectivas de las mujeres cambia los datos que se recopilan, yendo más allá de las infraestructuras para captar la seguridad, la accesibilidad y las necesidades reales de la comunidad. | Seminario web: «Invisible No More», 5 de marzo de 2026 — ← Desliza para ver más fotos

«Cuando las mujeres participan en la elaboración de mapas, estos empiezan a reflejar cómo funcionan realmente esos espacios para las mujeres y sus familias, y no solo dónde se encuentran las infraestructuras. Eso hace que los datos sean más útiles para la preparación ante emergencias y la toma de decisiones». — Verónica Chico, coordinadora técnica de proyectos, HOT Mozambique

El problema, como dijo Verónica, no es solo que falten los datos. Es que el sistema no se diseñó para recopilarlos.

Los financiadores deben exigirlo.

Pilar Pacheco lleva más de veinticinco años trabajando en el ámbito de la preparación para emergencias. En la Fundación Gates, los datos desglosados por género no son un simple extra, sino una condición indispensable para la financiación.

Los financiadores pueden exigir cambios: Pilar analiza cómo las estructuras de financiación determinan qué datos se recopilan, por qué son importantes los 15 años de avances y cómo la Fundación Gates utiliza su influencia para exigir datos desglosados por género a los beneficiarios. | Seminario web: «Invisible No More», 5 de marzo de 2026 — ← Desliza para ver más fotos

«Tenemos la responsabilidad de ejercer nuestra influencia. Quiero utilizar un término contundente para exigir que los datos se desglosen por género, que se utilicen las metodologías adecuadas y que los sistemas diseñados para recopilar datos incorporen una perspectiva de género. Si no ponemos de nuestra parte, estamos contribuyendo a agrandar esa brecha». —Pilar Pacheco, responsable sénior de programas de respuesta a emergencias, Fundación Gates

En la práctica, esto implica plantearse preguntas difíciles sobre lo que las organizaciones miden realmente. Implica incluir los costes de recopilación de datos en los presupuestos desde el principio. En algunos casos, implica exigir que una persona del proyecto se encargue específicamente de ello. Ella estableció una distinción entre los proyectos que tienen en cuenta la perspectiva de género —es decir, que son conscientes del problema— y aquellos que son transformadores en materia de género, diseñados para cambiar las condiciones que lo provocan.

Ya no son invisibles: qué ha pasado y qué nos depara el futuro

Al escuchar las reflexiones de las ponentes, queda claro: si las mujeres no reciben formación ni participan en la recopilación de datos, sus conocimientos no se integran en los sistemas. Cuando se produce una crisis, no hay datos que las representen. Y si los financiadores no lo exigen, las organizaciones no lo incluyen en sus presupuestos.

Démosle la vuelta a esto. Si los financiadores exigen datos de género, las organizaciones disponen de presupuesto para ello. Si hay presupuesto, las comunidades pueden formar a la gente. Si la gente está formada, las mujeres pueden plasmar en mapas lo que saben. Y entonces el sistema las ve.

Ahora mismo, esto es lo que importa:

  • Si financia proyectos de emergencia: establezca como requisito la presentación de datos desglosados por género en todos los acuerdos de subvención e incorpórelos en los presupuestos desde el principio.
  • Si colaboras con las comunidades en la elaboración de mapas, forma a las mujeres cartógrafas AHORA, antes de que se produzca la próxima crisis. No esperes.
  • Si te encargas de coordinar la respuesta ante desastres: incorpora la recopilación de datos de género en tus protocolos de emergencia. Haz que forme parte de la preparación, no de la respuesta.
Este artículo se ha redactado a partir de la conversación entre Verónica Chico (HOT Mozambique), Ana Cristína João Manuel (INGD) y Pilar Pacheco (Fundación Gates), moderada por Omowonuola Akintola (HOT).
Vea el seminario web completo: Ya no invisibles: Cerrar la brecha de datos de género en emergencias humanitarias

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